ARTRITIS REUMATOIDE
Una enfermedad autoinmune
La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica en la que el sistema inmunológico ataca por error las articulaciones del propio cuerpo. Este proceso provoca inflamación persistente que puede causar dolor, hinchazón y deterioro progresivo del tejido articular.
Con el tiempo, la inflamación puede dañar el cartílago, el hueso y otros tejidos cercanos a las articulaciones. Aunque afecta principalmente a las articulaciones, también puede comprometer otros órganos del cuerpo si no se controla adecuadamente.
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Artritis reumatoide seropositiva: Es la forma más común y se caracteriza por la presencia de anticuerpos específicos en la sangre, como el factor reumatoide o los anticuerpos anti-CCP. Suele tener una evolución más progresiva.
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Artritis reumatoide seronegativa: En este tipo no se detectan ciertos anticuerpos característicos en la sangre. Los síntomas pueden ser similares, aunque su evolución puede variar entre pacientes.
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Artritis reumatoide temprana: Se refiere a las primeras etapas de la enfermedad, cuando los síntomas comienzan a aparecer y aún no se ha producido daño significativo en las articulaciones.
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Artritis reumatoide juvenil: Es una forma menos frecuente que aparece en niños y adolescentes, causando inflamación articular persistente que puede afectar el desarrollo y la movilidad.
SÍNTOMAS

Generales:
Cansancio persistente, fiebre leve, pérdida de apetito y sensación general de malestar.

Articulaciones
Dolor, inflamación y rigidez en las articulaciones, especialmente en manos, muñecas, rodillas y pies. La rigidez suele ser más intensa por las mañanas.

Sistema musculoesquelético
Disminución de la movilidad articular y debilidad muscular asociada a la inflamación prolongada.

Piel
En algunos casos pueden aparecer nódulos reumatoides, pequeñas protuberancias firmes bajo la piel cerca de las articulaciones.

Sistema cardiovascular
La inflamación crónica puede aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Ojos y pulmones
En algunos pacientes pueden presentarse inflamación ocular o afectación pulmonar relacionada con la respuesta autoinmune.

BENEFICIOS DE LA
TERAPIA CELULAR EN LA ARTRITIS REUMATOIDE
Las células madre mesenquimales han sido estudiadas por su capacidad de modular el sistema inmunológico, reducir procesos inflamatorios y apoyar la reparación de tejidos. En el caso de la artritis reumatoide, estas propiedades pueden contribuir a mejorar el entorno biológico de las articulaciones afectadas.
Modulación del sistema inmunológico
Las células madre mesenquimales pueden ayudar a regular la respuesta autoinmune que desencadena la inflamación articular.
Regulación de células inmunes
Influyen en el comportamiento de células del sistema inmunológico, favoreciendo un equilibrio en la respuesta inflamatoria.
Reducción de la inflamación articular
Pueden contribuir a disminuir los procesos inflamatorios que afectan las articulaciones.
Apoyo a procesos de reparación tisular
Sus factores bioactivos pueden favorecer procesos de recuperación en tejidos articulares dañados.
Protección del cartílago y tejido articular
Sus señales biológicas pueden ayudar a proteger los tejidos articulares frente al daño inflamatorio.
Mejora del microambiente celular
Contribuyen a generar un entorno biológico más favorable para el funcionamiento de las células en las articulaciones.
Gracias a estos mecanismos biológicos, la terapia celular se investiga como una herramienta dentro de la medicina regenerativa para apoyar el manejo de enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, favoreciendo procesos de regulación inmunológica y protección del tejido articular.












